Veracruz y sus motocicletas: un problema que ya no podemos ignorar
Por: Lic. Rosalino Guillén Cordero | Veracruz, Ver., marzo de 2026
Imagine usted que sale a caminar por el malecón un domingo por la mañana. El mar está tranquilo, el aire huele a salitre y, de pronto, una motocicleta pasa a toda velocidad por la banqueta, a escasos centímetros de usted. No es una anécdota aislada. Es el Veracruz de hoy.
Las motocicletas se han convertido en una parte inevitable del paisaje urbano de nuestra ciudad. Las vemos en todas partes: en las calles del centro, en las colonias, en las avenidas principales, haciendo entregas, transportando familias enteras, circulando entre los autos con una agilidad que, hay que reconocerlo, muchas veces desafía cualquier lógica y cualquier reglamento.
Pero ¿cuántas motocicletas hay realmente en Veracruz? ¿Hemos dimensionado el tamaño del fenómeno? Los números que tiene el INEGI son, francamente, reveladores.
Los números que nadie te dice
Hace once años, en 2013, circulaban en el municipio de Veracruz poco más de 24 mil motocicletas registradas. Era una cifra manejable, discreta. Hoy, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), esa cifra se ha disparado a más de 81 mil unidades en 2024.
Eso es un crecimiento de más del 233% en once años. Dicho de otra forma: por cada motocicleta que rodaba por las calles de Veracruz en 2013, hoy circulan más de tres.
Para darnos una idea más concreta: ya no son una minoría en el tránsito. Son, de facto, uno de los actores principales de la movilidad urbana del puerto.
Y el ritmo no para. Solo entre 2022 y 2024, se sumaron al parque vehicular más de 16 mil motocicletas nuevas por año. Es decir, cada doce meses llegan al tráfico porteño el equivalente a varias colonias enteras de nuevos conductores de moto.
El dato más elocuente quizá sea este: en 2013, las motocicletas representaban apenas el 10% del parque vehicular total del municipio. En 2024 ya son el 22%. Casi una de cada cuatro unidades que circulan por nuestras calles es una moto.
El problema no son las motos. El problema es cómo las usamos.
Seamos honestos: la motocicleta en sí misma no es el problema. Es un vehículo legítimo, económico, práctico para una ciudad como Veracruz, con su clima, sus distancias y su dinámica cotidiana. Muchísimas familias dependen de ella para trabajar, para llevar a los hijos a la escuela, para llegar a tiempo. No se trata de demonizar a quienes la usan.
El problema es la forma en que se usa. Y eso, hay que decirlo con claridad, es un asunto de cultura vial.
¿Cuántas veces hemos visto motocicletas circulando en sentido contrario? ¿Subiendo a la banqueta? ¿Sin casco, con dos o tres pasajeros, sin luces, sin placas? ¿Realizando maniobras que ponen en riesgo no solo al motociclista, sino a peatones, ciclistas y automovilistas? Si usted vive en Veracruz, la respuesta es: todos los días.
No es exageración. La falta de cultura vial entre una parte importante de los conductores de motocicleta en nuestra ciudad es una realidad que se refleja en los accidentes, en los atropellamientos, en las emergencias que llegan a los hospitales, y en el miedo que muchos veracruzanos sienten al cruzar una calle o caminar por una avenida.
¿Y qué pasa cuando alguien señala esto? Muchas veces, la reacción es defensiva. "Es que la autoridad abusa." "Es que solo quieren cobrar multas." "Es que persiguen al trabajador y no al rico." Hay algo de verdad histórica en esa desconfianza, no voy a negarlo. Pero también hay una trampa en ese argumento: usar la desconfianza en la institución como escudo para justificar la anarquía en las calles no nos hace más libres, nos hace más vulnerables a todos.
¿Qué se puede hacer?
Esta pregunta no tiene una respuesta sencilla ni rápida. Pero sí tiene respuesta.
Lo primero es reconocer que el crecimiento explosivo de las motocicletas en Veracruz es un fenómeno que llegó antes de que la ciudad, sus calles y sus instituciones estuvieran preparadas para recibirlo. Las vialidades no fueron diseñadas pensando en ellas. El reglamento de tránsito tampoco las contempla con suficiente detalle. Y la cultura vial, tanto de motociclistas como de automovilistas y peatones, no ha evolucionado al mismo ritmo que el número de unidades en circulación.
Lo segundo es entender que la solución no puede venir únicamente desde la autoridad. Una multa puede corregir una conducta por un día. La educación y la conciencia ciudadana la corrigen para siempre.
Por eso, lo que se necesita es un diálogo real entre las instituciones, los sectores productivos, los transportistas, las organizaciones sociales y, sobre todo, los propios motociclistas. No para señalar culpables, sino para construir juntos reglas que todos podamos entender, aceptar y cumplir.
Las ciudades que han logrado ordenar su tránsito no lo hicieron solo con operativos y sanciones. Lo hicieron con campañas sostenidas de cultura vial, con participación ciudadana, con señalización vial clara, con infraestructura adecuada, y con una autoridad que se ganó la confianza de la gente siendo consistente, transparente y justa.
Veracruz puede hacer lo mismo. Tiene la historia, la identidad y la gente para lograrlo.
Una ciudad que cuida a los suyos
Hay una frase que me parece muy certera para entender este momento: el tránsito de una ciudad es el espejo de su convivencia. Cómo nos comportamos al volante, en la moto, en la banqueta, revela mucho de cómo nos relacionamos como sociedad. Si nos importa el otro, lo cuidamos también en la calle.
81 mil motocicletas en un municipio no son solo un dato estadístico. Son 81 mil historias: el repartidor que sostiene a su familia, el joven que llega a su primer trabajo, la señora que va al mercado, el padre que lleva a sus hijos a la escuela. Ninguno de ellos merece volver a casa en ambulancia porque alguien más —o él mismo— decidió que las reglas no aplicaban para él.
Ordenar el uso de las motocicletas en Veracruz no es un capricho de la autoridad. Es una deuda que tenemos todos con nuestra ciudad, con nuestras familias y con nosotros mismos. Y la única forma de saldarla es hablando, escuchando y actuando juntos.
El Veracruz que queremos para nuestros hijos depende, en buena medida, de las decisiones que tomemos hoy en las calles.
Lic. Rosalino Guillén Cordero
Veracruz, Ver., marzo de 2026
rguillencordero@gmail.com
Fuente de datos: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) — Vehículos de motor registrados en circulación. Municipio de Veracruz, Ver. Años 2013–2024.


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